Cruzó el Arco Iris
16 Diciembre 08 - Sección "General"
Se llamaba Enrique Tamayo y toda su vida la dedicó a luchar por aquello en lo que creía.
Resultaba conmovedor y siempre sorprendente ver cómo se movía, siempre con su porte de gran señor, entre los más inmundos vertederos, chabolas, cobertizos o arrabales para salvar un animal desgraciado. Su imponente presencia era a veces suficiente para resolver situaciones difíciles, tanto en el rescate de un animal, como para abrir despachos políticos infranqueables. Su constancia y dedicación, en ocasiones con riesgo para su salud, eran admirables.
Siempre estuvo junto a nosotros, junto a todos los que luchan por defender a los animales.
Ahora cuando pienso en él, le veo en una inmensa pradera verde, sentado en una gran piedra a la sombra de una encina, rodeado de aquellos a los que tanto amó y por los que tanto hizo.
Desde allí donde los seres buenos pueden disfrutar de paz, nos darán fuerzas para continuar con lo que para Enrique fue su razón de vivir : La dura lucha en defensa de los derechos de los más débiles entre los débiles: LOS ANIMALES.
Enviamos un fuerte abrazo a su familia por el apoyo y comprensión que siempre brindaron a la gran tarea de Enrique Tamayo.
Resultaba conmovedor y siempre sorprendente ver cómo se movía, siempre con su porte de gran señor, entre los más inmundos vertederos, chabolas, cobertizos o arrabales para salvar un animal desgraciado. Su imponente presencia era a veces suficiente para resolver situaciones difíciles, tanto en el rescate de un animal, como para abrir despachos políticos infranqueables. Su constancia y dedicación, en ocasiones con riesgo para su salud, eran admirables.
Siempre estuvo junto a nosotros, junto a todos los que luchan por defender a los animales.
Ahora cuando pienso en él, le veo en una inmensa pradera verde, sentado en una gran piedra a la sombra de una encina, rodeado de aquellos a los que tanto amó y por los que tanto hizo.
Desde allí donde los seres buenos pueden disfrutar de paz, nos darán fuerzas para continuar con lo que para Enrique fue su razón de vivir : La dura lucha en defensa de los derechos de los más débiles entre los débiles: LOS ANIMALES.
Enviamos un fuerte abrazo a su familia por el apoyo y comprensión que siempre brindaron a la gran tarea de Enrique Tamayo.
